Olinia ya comenzó a ponerse a prueba y los primeros resultados dicen que su manejo es satisfactorio

Todavía faltan varias pruebas antes de que pueda circular de forma regular en México

El Olinia ya pasó una de las pruebas que más pueden decir sobre un auto eléctrico antes de llegar a las calles: saber cuánto puede rendir bajo distintas condiciones. El vehículo mexicano fue sometido durante tres días a evaluaciones técnicas en el CIITA Puebla, con cambios de velocidad, peso y pendiente. El resultado fue considerado satisfactorio por los especialistas del IPN, aunque todavía faltan varias pruebas antes de que pueda circular de forma regular en México.

La evaluación correspondió a la versión de pasajeros (Olinia Uno) y tuvo como objetivo conocer su comportamiento energético en condiciones controladas. Para ello, los especialistas colocaron el vehículo sobre un dinamómetro de chasís, un equipo con rodillos que permite reproducir distintas condiciones de marcha sin necesidad de salir a carretera. La prueba incluyó velocidades constantes y variables, con el automóvil cargado y sin peso adicional, además de diferentes niveles de pendiente.

Olinia Uno

El equipo utilizado por el Centro de Innovación e Integración de Tecnologías Avanzadas del IPN tiene un detalle poco común para un proyecto de este tamaño. Se trata de un dinamómetro de chasís importado desde Italia, con tres ejes y capacidad para soportar hasta 16 toneladas por eje. Mario Alberto Grave Capistrán, maestro en ciencias en Ingeniería Mecánica y responsable del Laboratorio de Tren Motriz, explicó que el aparato permite medir la potencia de salida y observar el comportamiento del vehículo completo, no únicamente el desempeño de su motor.

Ahí está una de las partes más interesantes de la prueba. Olinia no fue evaluado únicamente como un motor eléctrico montado sobre cuatro ruedas. El laboratorio permitió revisar la respuesta del conjunto ante diferentes cargas y pendientes, condiciones que pueden cambiar de forma importante el consumo de energía de un vehículo eléctrico. La prueba tampoco representa todavía una cifra definitiva de autonomía para el modelo que llegará al mercado, por lo que no hay que confundir este ejercicio técnico con una homologación oficial de alcance.

No hay que confundir este ejercicio técnico con una homologación oficial.

Después de las evaluaciones en laboratorio, el equipo sacó el automóvil al circuito interno del CIITA Puebla. Rafael Lara Hernández, líder de Calidad de Producto y Validación, participó junto con los ingenieros Eduardo Orozco Pérez e Isaac López Álvarez en esta parte del proceso. El recorrido permitió pasar de los datos obtenidos en el dinamómetro a una experiencia directa con el vehículo, aunque tampoco debe interpretarse como una prueba de manejo convencional.

La impresión de Tomás Garduño Pérez, director del CIITA Puebla, fue positiva. Tras subir al Olinia con parte del personal del centro, calificó la experiencia de manejo como satisfactoria. Destacó el bajo nivel de ruido, la respuesta del vehículo ante el peso de los ocupantes y el espacio disponible en el habitáculo. Su valoración resulta relevante porque llega desde un centro técnico que participó en la validación, pero sigue siendo una apreciación de manejo y no un resultado de certificación comercial.

Olinia todavía tiene varias etapas por delante. El Gobierno de México trabaja en una Norma Oficial Mexicana para regular el segmento de los minivehículos, una categoría necesaria para establecer las condiciones bajo las cuales este tipo de automóvil podrá circular por las calles del país. La prueba de autonomía del CIITA Puebla es apenas una de las evaluaciones técnicas previstas para el proyecto, por lo que aún sería prematuro asumir que el vehículo está listo para producción o venta.

El proyecto nació a partir del reto que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, planteó a estudiantes politécnicos y cuenta con participación del IPN, el Tecnológico Nacional de México y otros centros de investigación. Olinia tendrá versiones para pasajeros y para carga, con una van y una variante tipo pick-up. Su propuesta apunta a una movilidad eléctrica de dimensiones reducidas, pero la parte que falta por comprobar será tan relevante como la que ya pasó: cómo responderá el vehículo bajo las reglas que finalmente definan su circulación y qué autonomía podrá acreditar fuera de un laboratorio.

Presidenta Claudia Sheinbaum en presentación de Olinia Uno.

Por ahora, el dato más concreto es que el primer prototipo ya enfrentó una prueba técnica con variaciones de velocidad, carga y pendiente, además de un recorrido dentro de las instalaciones del IPN en Puebla. Falta conocer los resultados cuantitativos de autonomía y, sobre todo, las condiciones finales para su llegada a las calles. Olinia ya tiene un examen de laboratorio aprobado; todavía falta demostrar qué tan bien funciona cuando el escenario deje de ser controlado.

Nota tomada de: Xataka México