En prueba PISA bajó el resultado de alumnos mexicanos: retroceden en matemáticas y lectura

La prueba PISA 2025 también revela que en todos los sistemas educativos ha crecido el uso de la IA para su tareas escolares. Foto Cuartoscuro / Archivo En México los alumnos de 15 años que han concluido su educación básica mantienen puntajes bajos en ciencia, matemáticas y lectura, incluso, en estas dos últimas disciplinas sus resultados más recientes se sitúan por debajo de los alcanzados entre 2009 y 2018, revela el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Agrega que en comparación con los resultados obtenidos en 2015, la proporción de alumnos mexicanos con bajo rendimiento aumentó 13 puntos porcentuales en matemáticas y ocho en lectura, pero sin variaciones significativas en ciencias. Sin embargo, destaca que esto se debe, en parte, a la “incorporación al sistema escolar  de más jóvenes de 15 años provenientes de poblaciones marginadas”, a lo que se suma que los puntajes de alumnos con mayores desventajas socioeconómicas, “disminuyeron menos de lo que sugieren las comparaciones simples de las puntuaciones medias a lo largo del tiempo”. Y otro factor que enfatiza la OCDE, es que de acuerdo con los resultados de PISA 2025, durante el periodo 2022-2025, la brecha entre los estudiantes con mejores resultados (10 por ciento más alto en aprendizajes), y aquellos con los peores puntajes (10 por ciento con menor aprovechamiento), “no varió significativamente en matemáticas y ciencia, mientras que en lectura se redujo”. A ello se suma, que los resultados de México se incluyen en un contexto de caída global de los aprendizajes para todos los países miembro de la OCDE y de Estados y economías participantes, pues tan sólo en lectura se reporta una reducción de 28 puntos  en los aprendizajes, cifra mucho mayor a la reportada por nuestro país. De acuerdo con los hallazgos de la prueba estandarizada, en la que México participa desde su creación en el año 2000, los adolescentes mexicanos alcanzaron en ciencia (disciplina con mayor énfasis en esta edición) un resultado de 414 puntos, mientras el promedio de la OCDE es de 482 puntos, y de 597 puntos para las jurisdicciones chinas de Beijing, Shanghai, Jiangsu y Zhejiang, que encabezan la lista. En Lectura logran 408; con una media de 461, y 535 para el mejor puntaje de Singapur. En matemáticas obtuvieron 388 puntos, campo en el que los países de la OCDE, logran 463, y 612 para el más alto puntaje, que también corresponde a las cuatro jurisdicciones chinas. En este contexto, el análisis de los resultados de PISA 2025, en la que participaron 7 mil 843 alumnos mexicanos en 297 escuelas, con una representación estimada de 69 por ciento del total de jóvenes de edad en el país, enfatiza que entre 2015 y 2025, el número de jóvenes de 15 años aptos para realizar la prueba PISA «aumentó a un ritmo mayor que la población total de jóvenes de esa edad en México», lo que sugiere que la matrícula en educación secundaria creció de manera constante a lo largo del tiempo. En cuanto a los niveles de competencia alcanzados por los estudiantes mexicanos, los resultados de PISA 2025 revelan que cerca de 50 por ciento sólo alcanzaron el Nivel 2 en ciencias, frente a un promedio de la OCDE de 74 por ciento. En el caso de matemáticas, 30 por cuento de los estudiantes se ubica en el Nivel 2, con una media de 65 por ciento para los países de la OCDE. En lectura, 50 por ciento de los estudiantes se ubica el Nivel 2 o superior, mientras el  promedio en la OCDE es de 69 por ciento. Y si se consideran las tres disciplinas, 41.8 por ciento de los estudiantes mexicanos aún se ubican en el nivel 2 de aprendizaje, considerado el más bajo, y sólo 0.5 por ciento logra llegar al nivel 5 ó 6, que corresponde a los mejores desempeños. Impacto de los recursos digitales La prueba PISA 2025 también indagó sobre el uso de los dispositivos digitales entre los estudiantes. En México identificó que los estudiantes dedican una media de 1.5 horas diarias al uso de dispositivos digitales en la escuela para actividades de aprendizaje, frente a un promedio de 1.7 horas entre los países miembros de la OCDE. Sin embargo, también se detectó que emplean 1.2 horas diarias para el uso de dispositivos digitales en la escuela con fines de ocio,  mientras que en las naciones de la OCDE  el promedio es de 1.1 horas.En 2025, agrega el reporte, al menos 27 por ciento de los estudiantes en México asistía a escuelas donde se prohibía el uso de teléfonos celulares, aunque a nivel global alcanza un 49 por ciento. Crece uso de Chatbots La prueba PISA 2025 también revela que en todos los sistemas educativos ha crecido el uso de la IA para su tareas escolares. En el caso de México, 47 por ciento de los estudiantes reportó utilizar chatbots como apoyo para el aprendizaje al menos una vez a la semana, mientras que el promedio en la OCDE es de 46 por ciento. Al menos 40 por ciento utiliza frecuentemente la IA para realizar investigaciones preliminares sobre un tema nuevo; 34 por ciento para resumir textos de lectura obligatoria, y 35 por ciento para redactar borradores de trabajos escritos, lo que supera en todos los rubros el promedio de la OCDE. Nota tomada de: La Jornada

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Leer 20 minutos al día puede hacer algo que pocas actividades logran: calmar tu sistema nervioso

En un entorno marcado por la sobreestimulación digital, la lectura ahora funciona como un mecanismo fisiológico para reducir el estrés. Diversas investigaciones coinciden en que dedicar unos minutos al día a leer puede activar procesos cerebrales que llevan al cuerpo de un estado de alerta a uno de descanso. Un estudio explica cómo muchas de las funciones cognitivas humanas actuales se apoyan en circuitos neuronales antiguos. La lectura, aunque es una habilidad relativamente reciente en términos evolutivos, reutiliza sistemas diseñados originalmente para detectar patrones en el entorno, una capacidad crucial para la supervivencia. Según el análisis retomado por Big Think, leer activa estas redes neuronales profundas y coordina múltiples regiones del cerebro, desde el sistema visual que reconoce letras hasta las áreas del lenguaje y la memoria. Este esfuerzo coordinado no solo tiene un efecto cognitivo, sino también fisiológico. El resultado es un cambio en el sistema nervioso autónomo, se reduce la actividad del sistema simpático (asociado con el estrés) y se activa el sistema parasimpático, responsable del descanso. En términos prácticos, esto se traduce en una disminución del ritmo cardíaco, una respiración más profunda y menos tensión muscular. Leer también se siente en el cuerpo Lejos de ser una actividad pasiva, la lectura genera respuestas medibles en todo el organismo. El estudio describe este proceso como un “cambio neuroquímico en tiempo real”, donde incluso las experiencias ficticias son procesadas como simulaciones de la vida real. Esto significa que al leer sobre una acción o emoción, el cerebro activa regiones similares a las que usaría si estuviera viviendo esa experiencia. Es lo que algunos investigadores llaman “lectura encarnada”, una forma de practicar situaciones en un entorno seguro. Este fenómeno también aparece en el análisis de Pearson, donde se detalla cómo distintas áreas cerebrales reaccionan ante estímulos narrativos. Por ejemplo, la corteza motora puede activarse al leer sobre movimiento, mientras que la corteza sensorial responde a descripciones táctiles. Seis minutos pueden marcar la diferencia Uno de los datos más contundentes proviene de un estudio de la Universidad de Sussex,leer durante solo seis minutos puede reducir los niveles de estrés hasta en un 68%. El efecto es incluso mayor que el de actividades como escuchar música, tomar té o salir a caminar. El neuropsicólogo David Lewis, autor del estudio, señala que el impacto no depende del tipo de libro, sino del nivel de inmersión. Cuando una persona se sumerge en una historia, su atención se desplaza por completo, lo que permite desconectarse de preocupaciones inmediatas. Además, investigaciones de la Universidad de Toronto indican que la lectura de ficción aumenta la tolerancia a la incertidumbre, una habilidad clave en contextos de estrés prolongado. Una herramienta accesible y subestimada Más allá de los datos científicos, hay un consenso creciente, la lectura puede funcionar como una herramienta accesible para la regulación emocional. A diferencia de otras prácticas de bienestar, no requiere equipo, entrenamiento especializado ni condiciones específicas. Big Think sugiere que la clave está en la constancia y en la elección del contenido. Leer ficción, por ejemplo, puede ofrecer un descanso más profundo al involucrar la imaginación, mientras que establecer rutinas, como leer antes de dormir, potencia sus efectos al reducir las hormonas del estrés. El estudio destaca el valor de integrar la lectura en la vida cotidiana, especialmente en contextos educativos, donde puede ayudar a mejorar no solo el rendimiento académico, sino también la resiliencia emocional. Nota tomada de: Xataka México

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Los 10 mejores libros de todos los tiempos, según la IA

Los 10 mejores libros de todos los tiempos, según la IA. Foto: Getty Esta lista propuesta por DeepSeek recopila las joyas literarias que han destacado por su trama, personajes inolvidables y su legado a la cultura universal. Para seleccionar los mejores libros de todos los tiempos, la inteligencia artificial de DeepSeek analizó una base de datos con miles de obras literarias, evaluando su impacto cultural, influencia en otros autores, relevancia histórica y permanencia en el imaginario colectivo.  Se le pidió que considerara criterios como innovación narrativa, profundidad temática, adaptaciones a otros medios y reconocimiento en premios y estudios académicos. Además, se cruzaron datos de reseñas, listas de expertos y preferencias de lectores a lo largo del tiempo. Estos libros son, en palabras de Borges, «eternos como el fuego y el agua», porque en ellos late lo esencial de la condición humana. Clásicos del pasado Don Quijote de la Mancha no es solo una novela; es un monumento literario que marcó el nacimiento de la narrativa moderna. Cervantes, con una mezcla magistral de humor, tragedia y reflexión filosófica, creó a Alonso Quijano, un hidalgo enloquecido por las novelas de caballerías que decide convertirse en caballero andante. Junto a su fiel y pragmático escudero, Sancho Panza, Don Quijote emprende una serie de aventuras donde la realidad y la fantasía se confunden. La obra es una profunda exploración de temas como la locura, el idealismo, el amor y la identidad. Su estructura innovadora, que incluye relatos intercalados y juegos metaficcionales, la convierte en una obra adelantada a su tiempo.  Con una ironía fina y una aguda observación social, Jane Austen creó en Orgullo y prejuicio una de las historias de amor más perdurables de la literatura. Elizabeth Bennet, inteligente, independiente y mordaz, desafía las convenciones de la Inglaterra rural del siglo XIX al rechazar los pretendientes que no cumplen con sus estándares. Su encuentro con el orgulloso y enigmático Mr. Darcy da pie a un duelo verbal lleno de malentendidos y atracción reprimida. Pero la novela va más allá del romance: es una crítica mordaz al clasismo, el matrimonio por conveniencia y las limitaciones impuestas a las mujeres.  Moby Dick es mucho más que la historia de un hombre obsesionado con una ballena blanca; es una epopeya metafísica sobre la lucha del ser humano contra fuerzas que lo superan. El capitán Ahab, con su pierna de marfil y su odio inextinguible hacia Moby Dick, lidera a la tripulación del Pequod en una travesía que es tanto física como espiritual. Melville mezcla narrativa, ensayo filosófico y manual de cetrería en una estructura fragmentaria que desafía las convenciones literarias. Temas como el destino, el mal, la naturaleza indomable y la locura se entrelazan en una prosa rica y simbólica. Crimen y castigo es un viaje al abismo moral de la mente humana. Raskólnikov, un estudiante pobre de San Petersburgo, comete un asesinato creyendo que está por encima de la ley, pero la culpa lo consume lentamente. Dostoievski explora con maestría la psicología del crimen, mostrando cómo el remordimiento puede ser un castigo peor que la cárcel. La novela es también un retrato desgarrador de la Rusia del siglo XIX, con sus miserias, sus borrachos y sus almas perdidas.  Los mejores libros del siglo XX según la IA Esta monumental obra en siete volúmenes es una de las cumbres de la literatura universal. Proust convierte la memoria en arte, reconstruyendo su vida a través de sensaciones, como el famoso episodio de la magdalena que desencadena un torrente de recuerdos. La novela es un retrato minucioso de la alta sociedad francesa de principios del siglo XX, pero también una exploración del tiempo, el amor, el arte y la identidad. Su prosa es lírica y envolvente, llena de digresiones filosóficas, personajes inolvidables y observaciones agudas.  Ulises es una obra revolucionaria que redefine los límites de la novela. Ambientada en un solo día (el 16 de junio de 1904) en Dublín, sigue los pasos de Leopold Bloom, Stephen Dedalus y Molly Bloom en un paralelismo moderno de La Odisea, de Homero. Joyce abandona la narrativa lineal para sumergirse en el flujo de conciencia de sus personajes, capturando sus pensamientos más íntimos, caóticos y a menudo vulgares. El lenguaje es experimental, lleno de juegos de palabras, parodias estilísticas y referencias culturales. Cada capítulo adopta una técnica diferente y, si bien su dificultad es legendaria, también lo es su genialidad. A simple vista, El Principito parece un cuento infantil, pero es una de las obras más profundas jamás escritas. Narra el encuentro entre un aviador perdido en el desierto y un pequeño príncipe venido de otro planeta. A través de sus conversaciones, el libro habla del amor, la amistad, la pérdida y la esencia de la vida. Cada personaje que el Principito encuentra (el rey, el vanidoso, el farolero) es una crítica sutil a la adultez y sus contradicciones. La rosa, símbolo del amor frágil y único, y el zorro, que enseña el valor de los vínculos, han quedado grabados en la memoria colectiva.  En un mundo dominado por el omnipresente Gran Hermano, donde el gobierno controla hasta los pensamientos, Winston Smith intenta mantener un atisbo de humanidad en medio de la opresión. 1984 no es solo una novela distópica; es una advertencia atemporal sobre los peligros del totalitarismo, la manipulación del lenguaje y la erosión de la verdad. Conceptos como «policía del pensamiento», «doblepensar» y «Newspeak» han trascendido la ficción para describir fenómenos de la sociedad actual. Orwell, inspirado por los regímenes fascistas y estalinistas, construyó un universo tan aterrador como verosímil, donde el individuo es aplastado por la maquinaria del poder.  ​Ambientada en el sur racista de los años 30, Matar a un ruiseñor habla de la justicia, la infancia y la moral. Scout Finch, una niña de seis años, narra la historia de su padre, Atticus, un abogado que defiende a un hombre negro falsamente acusado de violación. Atticus, uno de los personajes más nobles de la literatura, encarna la integridad y el coraje frente al prejuicio. La novela aborda temas como…

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