Los países vecinos de Irán aún no pueden evaluar lo que supone para la región la elección de Mojtaba Jamenei (centro) como nuevo líder supremo iraní. Imagen: Rouzbeh Fouladi/Middle East Images/AFP/Getty Images
La elección de Mojtaba Jamenei en Irán ha generado críticas internacionales. En el Golfo, en cambio, los países vecinos reaccionan con cautela. Los expertos advierten sobre el resurgimiento de tensiones en la región.
Para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la elección de Mojtaba Jamenei como nuevo líder de Irán fue un «error». «Creemos que solo provocará más problemas similares en el país», declaró el lunes (9.3.2026) en Florida, Estados Unidos.
En cambio, los vecinos árabes de Irán en la península del Golfo Pérsico apenas han emitido declaraciones oficiales. Según Sebastian Sons, experto en los países del Golfo del Centro de Investigación Aplicada en Asociación con Oriente (CARPO), con sede en Bonn, esto se debe a que «las distintas capitales del Golfo quieren primero obtener una visión clara de la situación».
Postura ambivalente
Mojtaba Jamenei es visto como un «claro representante del poder establecido» y, por lo tanto, como una figura que podría continuar las políticas de su padre. Al mismo tiempo, mantiene estrechos vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní, es decir, se lo percibe como a un político de línea dura en muchos sectores. Según Sons, por otro lado, representa un desafío para la seguridad de los Estados del Golfo, pero es «una figura al menos relativamente conocida», y esto quizás genere la esperanza de que las relaciones con Irán puedan «gestionarse» políticamente y a largo plazo.
Philipp Dienstbier, director del programa regional para los Estados del Golfo de la Fundación Konrad Adenauer (cercana al partido alemán conservador CDU) en Amán, también afirma que los países vecinos perciben este desarrollo «más como una continuidad que como un cambio». «Hasta ahora (Jamenei) no ha ocupado ningún cargo político, así que nadie sabe cómo actuará», explica.
Entretanto, la situación en la región continúa agravándose. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, declaró a la cadena estadounidense PBS que su país continuará con sus ataques con misiles «mientras sea necesario».
La escalada también ha moldeado la percepción en los medios árabes. El periódico catarí Al-Araby al-Jadeed, por ejemplo, escribió: «Cuando Irán ataca a sus vecinos, sigue la lógica de que enfrentarse a los países vecinos es más fácil y económico que enfrentarse a adversarios lejanos como Israel y Estados Unidos». Al mismo tiempo, el periódico advirtió que esta estrategia socava el tejido diplomático de la región a largo plazo y fortalece la cohesión de los estados vecinos.

Iraníes en una manifestación en apoyo al ayatola Mojtaba Jamenei como líder supremo.Imagen: Vahid Salemi/AP Photo/picture alliance
Cooperación más estrecha entre los Estados del Golfo
«Los Estados del Golfo se encuentran actualmente más unidos que nunca», observa también Philipp Dienstbier. En los primeros días de la crisis, hubo numerosas expresiones de solidaridad, incluso entre países que previamente habían tenido diferencias. «La amenaza de Irán es un desafío que requiere coordinación regional», apunta.
El periódico londinense Al-Quds al-Araby escribió que, con la elección de Jamenei, el centro del poder parece estar evolucionando «del antiguo estamento religioso a una compleja alianza entre el clero, el aparato de seguridad y el Ejército».
No a la prolongación de la guerra
Al mismo tiempo, hay mucho en juego para los países vecinos de Irán. «Ninguno de los Estados del Golfo tiene interés en que esta guerra se prolongue», afirma Sebastian Sons. «Al fin y al cabo, se resiente todo el modelo de negocio de la región», aclara. Los ataques a instalaciones energéticas, aeropuertos o infraestructuras hídricas afectan a líneas vitales de la economía del Golfo. Por lo tanto, la región se enfrenta a un difícil equilibrio. Por un lado, los Estados deben dejar claro a Irán que se han cruzado las líneas rojas. Por otro lado, no hay alternativa a la diplomacia a largo plazo.
Dienstbier también enfatiza que muchos Estados del Golfo han adoptado un punto medio en los últimos años. Arabia Saudita, por ejemplo, se ha centrado cada vez más en la desescalada, mientras que estados como Omán y Qatar han actuado como mediadores. Sin embargo, los ataques actuales han dañado gravemente la confianza.
En los últimos años, los países del Golfo han intentado estabilizar su situación de seguridad mediante una diplomacia de amplio alcance: «Este tipo de diplomacia de 360 grados pretendía, en realidad, evitar que la propia región se convirtiera en un campo de batalla”. Sin embargo, los acontecimientos actuales demuestran que este enfoque solo ha tenido un éxito parcial. Ahora la cuestión es cómo deberían afrontar los países del Golfo una situación de seguridad cada vez más frágil.
Nota tomada de: DW

