Miguel Uribe, senador colombiano atacado en un acto de campaña, muere a los 39 años

El senador Miguel Uribe, político conservador, era nieto de un expresidente de Colombia.Credit…Raul Arboleda/Agence France-Presse — Getty Images El aspirante presidencial sufrió un atentado en un evento de campaña en Bogotá, en un episodio que conmocionó a Colombia. Miguel Uribe, el senador y aspirante a la presidencia de Colombia que recibió un disparo en la cabeza en un acto de campaña hace dos meses, en un atentado que conmocionó a la nación, ha muerto a los 39 años, según un comunicado publicado por su esposa. Uribe había pasado nueve semanas en el hospital tras el tiroteo en Bogotá y fue sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas antes de sucumbir a sus heridas. El hospital había anunciado en un comunicado este fin de semana que el estado de Uribe había empeorado y que sufría una hemorragia cerebral. En una foto publicada en Instagram el lunes, la esposa de Uribe, María Claudia Tarazona, se dirigió a su difunto marido, prometiéndole que cuidaría de sus hijos. “Siempre serás el amor de mi vida”, escribió en español. “Espérame, que cuando cumpla mi promesa con nuestros hijos, iré a buscarte y tendremos nuestra segunda oportunidad”. El asesinato de Uribe, político conservador y nieto de un expresidente, es para muchos colombianos un recordatorio traumático del turbulento pasado del país, en el que grupos rebeldes armados, paramilitares y narcotraficantes han peleado por la tierra, el poder y el dinero. A pesar del acuerdo de paz alcanzado en 2016 entre el gobierno y el principal grupo rebelde del país, el conflicto y las matanzas continúan. La madre de Uribe, Diana Turbay, famosa periodista e hija de un expresidente, fue asesinada en 1991, cuando Uribe era un niño, tras ser secuestrada por un cártel de la droga. El atentado contra Miguel Uribe, grabado en video, había dividido a la nación sobre cómo abordar la violencia en el país y, al mismo tiempo, había unido a personas de trasfondos políticos diferentes en torno a una tragedia compartida. El lunes, María José Pizarro, senadora de la izquierda cuyo propio padre fue asesinado durante la campaña presidencial en 1990, calificó el momento de “día de luto nacional”. Al igual que Uribe, Pizarro había anunciado sus intenciones de presentarse a las elecciones presidenciales del año próximo. Aunque ella y Uribe se situaban en lados opuestos de la línea política, dijo en la W Radio de Colombia que Uribe era “un hombre que luchaba por sus ideales”. Hizo un llamamiento a la “reconciliación” antes de las elecciones presidenciales del próximo año, cuya primera vuelta está prevista para mayo. También instó a los investigadores a encontrar a los autores intelectuales del crimen. Aún no está claro quién fue el autor intelectual del asesinato ni por qué. Uribe hizo campaña a favor de un enfoque agresivo contra los grupos armados del país, pero no se mostró más firme en esta cuestión que otros políticos de la derecha, y no se le consideraba el favorito en las próximas elecciones presidenciales. Las autoridades han detenido a seis personas en relación con el tiroteo del 7 de junio, incluido un muchacho de 14 años identificado como el autor de los disparos, pero no han revelado el motivo. Al menos tres adultos, Carlos Eduardo Mora, Katerine Martínez y William González, se enfrentan a cargos por utilizar a un menor para cometer un delito. El director de la Policía Nacional de Colombia, Carlos Fernando Triana, ha señalado a otro detenido, Elder José Arteaga, conocido como el Costeño, como una de las personas que orquestaron el asesinato. El director de la policía ha dicho también que los investigadores estudian si un grupo armado llamado Segunda Marquetalia está detrás del asesinato. Este grupo está dirigido por antiguos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes volvieron a las armas tras alcanzar un acuerdo de paz con el gobierno en 2016. La violencia en Colombia no ha vuelto a los niveles de la década de 1990 y principios de la de 2000. Pero ha aumentado desde el mínimo alcanzado hace unos 10 años, cuando el gobierno llegó a un acuerdo de paz con las FARC. Desde el acuerdo de paz, han surgido nuevos grupos armados a partir de los restos de los antiguos, que se han fracturado con el paso de los años y han creado un panorama de seguridad cada vez más complicado. Los asesinatos y los secuestros selectivos se han limitado principalmente al campo. El tiroteo contra Uribe, en un parque de la capital, Bogotá, durante un concurrido acto de campaña, fue poco habitual y alarmó a muchos. En una publicación en X el lunes, el expresidente Álvaro Uribe, mentor del senador asesinado (aunque no su pariente), dijo: “El mal todo lo destruye, mataron la esperanza. Que la lucha de Miguel sea luz que ilumine el camino correcto de Colombia”. Tanto Álvaro Uribe como Miguel Uribe, junto con otros conservadores, han defendido un enfoque de línea dura contra los grupos armados, que los miembros del partido de ambos Uribe, Centro Democrático, denominan “seguridad democrática”. El presidente de izquierda del país, Gustavo Petro, ha prometido llegar a acuerdos de paz, pero no lo ha conseguido. Miguel Uribe era padre de un hijo en edad preescolar, la edad que tenía el senador cuando mataron a su propia madre. También es padrastro de tres niñas. Es probable que su muerte proyecte una larga y oscura sombra sobre la votación presidencial de 2026 en Colombia, al aumentar la preocupación por la seguridad de otros candidatos y elevar la presión para que se haga frente a la violencia. El lunes, en W Radio, José Obdulio Gaviria, miembro del partido Centro Democrático, dijo que la muerte de personas mayores solía considerarse llegar a puerto. Pero en este caso, dijo, “hay algo de naufragio con la muerte de Miguel”. Nota tomada de: The New York Times en Español

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Estado de salud de Miguel Uribe, precandidato presidencial baleado, es de «máxima gravedad»

Senadores de Colombia rinden homenaje a Miguel Uribe.Foto: AFP El menor responsable de la agresión fue parte de un programa de asistencia social del Gobierno, del que se retiró voluntariamente tras mostrar una personalidad conflictiva. El senador colombiano Miguel Uribe, aspirante a la candidatura de su partido para las elecciones presidenciales del 2026, ha tenido una «escasa respuesta» a las intervenciones y manejos médicos realizados después de ser herido a bala en la cabeza, informó el lunes la clínica que lo atiende al reportar que su estado de salud es de máxima gravedad y pronóstico reservado. El congresista, de 39 años y miembro del partido opositor de derecha Centro Democrático, fue gravemente herido el sábado por un joven de 15 años que le disparó con una pistola mientras participaba en un acto político en un barrio del occidente de Bogotá. «El paciente Miguel Uribe Turbay continúa en estado crítico y ha tenido escasa respuesta a las intervenciones y manejos médicos realizados», dijo un comunicado de la clínica Fundación Santa Fe de Bogotá, en donde fue sometido a una delicada intervención neuroquirúrgica horas después del atentado. «Su situación reviste la máxima gravedad, por lo tanto, el pronóstico continúa siendo de carácter reservado», precisó. La Fiscalía General reveló que Uribe recibió dos impactos de bala en la cabeza y uno en la pierna izquierda. El ataque, grabado en decenas de videos difundidos por las redes sociales, conmocionó al país, provocó una ola de condenas nacional e internacionalmente y recordó la época de violencia que sufrió Colombia hace más de tres décadas cuando cuatro candidatos presidenciales fueron asesinados en ataques separados atribuidos a narcotraficantes aliados con escuadrones paramilitares. El presidente Gustavo Petro, el primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia, reveló el lunes en su cuenta de X que el esquema de seguridad de Uribe «fue disminuido extrañamente el día del atentado» de siete a tres escoltas y reiteró la orden de profundizar la investigación. Petro fue acusado por el Gobierno de Estados Unidos y la oposición política de Colombia de promover una «violenta retórica izquierdista» con sus discursos incendiarios y de división. Congreso suspende actividades El Congreso, donde se celebró una misa, suspendió el lunes sus actividades, incluida la votación en el Senado de una reforma laboral impulsada por el Gobierno, mientras que la curul de Uribe fue cubierta con una bandera de Colombia y su fotografía con las frases «Te estamos esperando, #FuerzaMiguel, #Diosestacontigo #Prontarecuperación». El director de la Policía Nacional, general Carlos Fernando Triana, reveló que la pistola Glock nueve milímetros utilizada para el atentado fue comprada legalmente en Arizona, Estados Unidos, en el 2020. La fiscal general, Luz Adriana Camargo, reconoció que se analizan diferentes teorías sobre el atentado, que incluyen la intención de desestabilizar al Gobierno. La funcionaria dijo que el menor, capturado en el lugar del atentado y quien sufrió una herida de bala en una pierna en la reacción de los escoltas del senador, enfrenta acusaciones por tentativa de homicidio y porte ilegal de armas, por lo que debería permanecer máximo ocho años en un centro de rehabilitación, pero no en una cárcel. Petro aseguró que el «niño asesino» hizo parte de un programa de asistencia social del Gobierno del que se retiró voluntariamente tras mostrar una personalidad conflictiva. Las campañas para las elecciones presidenciales del 2026 apenas comienzan y Uribe, quien proviene de una prominente familia política, promueve la libre empresa y la recuperación de la seguridad enfrentando con mano dura el narcotráfico y los grupos armados ilegales. Su abuelo materno, Julio César Turbay, fue presidente de Colombia entre 1978 y 1982, mientras que su madre, la periodista Diana Turbay, murió en 1991 en una fallida operación de rescate mientras permanecía secuestrada por el cartel de Medellín que dirigía Pablo Escobar. Nota tomada de: El Economista

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