El futuro de la inteligencia artificial no está en la nube, está en el núcleo del átomo

La planta Duane Arnold, cerrada tras una tormenta en Iowa, volverá a generar 615 megavatios para los centros de datos de Google Mientras OpenAI advierte que «los electrones son el nuevo petróleo», Google reactiva un reactor de los años 70. El siglo XXI se alimenta de viejos sueños atómicos A las afueras de Palo, un pueblo agrícola del este de Iowa, todavía se ven las torres grises de la central nuclear Duane Arnold. Llevan años en silencio, pero quienes viven cerca recuerdan el zumbido constante que acompañó su infancia. Durante casi medio siglo, ese reactor de agua en ebullición fue parte del paisaje y del suministro eléctrico del Medio Oeste. Todo cambió en agosto de 2020, cuando un derecho —una muralla de tormentas con vientos huracanados— arrasó los cultivos de maíz y dañó las torres de enfriamiento. Duane Arnold se apagó y nadie pensó que volvería a encenderse. La planta, ya envejecida y con una licencia próxima a expirar, se apagó definitivamente. Parecía el fin. Cinco años después, ese silencio atómico volverá a romperse, impulsado no por el Estado ni por la industria nuclear tradicional, sino por una empresa tecnológica: Google. «Está vivo, está vivo». Gritaba Victor Frankenstein en la película de 1931. Nueve décadas después, ese grito resuena simbólicamente en Iowa: la central nuclear Duane Arnold volverá a la vida. La resurrección llegará de la mano de Google y NextEra Energy, que invertirán más de 1.600 millones de dólares para devolver el pulso a la planta en 2029. Según Reuters, Google comprará la mayor parte de la energía generada durante 25 años para alimentar sus centros de datos de inteligencia artificial, mientras NextEra asumirá el 100% del control de la central tras adquirir las participaciones de sus socios locales. Una restructuración nunca vista. Reactivar una planta nuclear no es tan simple como volver a apretar un botón. En el caso de Duane Arnold, Google y NextEra Energy planean rehacer toda la infraestructura crítica, modernizar los sistemas de seguridad y superar la inspección de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) antes de recibir una nueva licencia. El proyecto es inédito: demostrar que una central clausurada puede revivir bajo los estándares de seguridad actuales. “Reabrir una planta existente es más rápido y más barato que construir una nueva desde cero”, explican analistas citados por el Financial Times. Si todo va bien, Duane Arnold volverá a producir energía en 2029, junto a Palisades y Three Mile Island, las otras dos piezas del renacimiento atómico estadounidense. No es la primera, ni será la última. Las grandes tecnológicas están apostando por reapertura de plantas nucleares. Por un lado, Microsoft firmó un acuerdo similar con Constellation Energy para reabrir la planta de Three Mile Island en Pensilvania, que se prevé reanude operaciones en 2028. Por otro lado, Amazon trabaja con Dominion Energy para desarrollar reactores SMR (Small Modular Reactors) en Virginia. El propio Google ya había dado pasos en esa dirección: el año pasado anunció una alianza con Kairos Power para construir siete reactores SMR antes de 2030, con capacidad total de 500 megavatios. Estos reactores modulares son más pequeños, eficientes y seguros, y se presentan como el futuro de la energía nuclear civil. Además, los SMR pueden instalarse cerca de los centros de datos, reduciendo pérdidas y costes de transporte eléctrico. La fiebre energética de la IA. La tendencia es inequívoca: las Big Tech están apostando por el átomo para alimentar la era de la inteligencia artificial. Cada nueva generación de modelos —desde ChatGPT hasta Gemini o Claude— demanda miles de megavatios de energía adicional. Y el crecimiento apenas comienza. En ese contexto, OpenAI —la creadora de ChatGPT— ha pedido al gobierno estadounidense un plan nacional para expandir drásticamente la capacidad eléctrica del país. Como informó CNBC, la empresa solicitó a la Casa Blanca comprometerse a construir 100 gigavatios de nueva capacidad energética cada año, advirtiendo que China añadió 429 gigavatios solo en 2024, frente a los 51 de Estados Unidos. En su comunicado concluye con una frase que se convertirá en un lema energético del sector: «Los electrones son el nuevo petróleo».  Riesgos y dudas. Pese al entusiasmo, el proyecto de Google no está exento de polémica. El físico Edwin Lyman, del Union of Concerned Scientists, advirtió en el Financial Times que Duane Arnold tiene «el mismo diseño que los reactores que se fundieron en Fukushima en 2011» y que sufrió «daños significativos, incluidas sus torres de enfriamiento, durante el derecho de 2020″. «Hasta que no se conozca una estimación realista del coste de reconstrucción y las garantías de seguridad, no sabremos si puede generar electricidad asequible», señaló Lyman. Del mismo modo, Wall Street Journal recoge las críticas de grupos ambientalistas como Sierra Club, que cuestionan la edad del reactor, la degradación de sus componentes tras años de inactividad y la gestión de residuos radiactivos. No obstante, incluso entre los escépticos hay consenso en un punto: el apetito energético de la IA no deja alternativa a explorar todas las opciones posibles. Los electrones del futuro. Lo que está ocurriendo en Iowa no es una simple reapertura industrial: es una declaración de intenciones del nuevo capitalismo tecnológico. Google, símbolo de la nube y la virtualidad, recurre al átomo más tangible y antiguo para sostener su futuro digital. La paradoja resume el momento: la inteligencia artificial necesita materia, megavatios y electrones reales. La central Duane Arnold, que una vez marcó el esplendor y la decadencia del sueño nuclear americano, podría renacer como el corazón energético de la IA. Y si las predicciones de OpenAI se cumplen, no será la última. En la nueva economía global, la electricidad será el petróleo del siglo XXI. Y en Iowa, Google acaba de encender de nuevo la chispa. Nota tomada de: Xataka

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Se va Iberdrola de México; no hay seguridad jurídica con Sheinbaum

La empresa contrató a Barclays Bank para vender sus 15 plantas y salir del país por 4 mil millones de euros Iberdrola contrató los servicios de Barclays Bank para vender sus quince plantas de generación eléctrica que mantiene en México, la mayoría de energías renovables, por un monto por los 4 mil millones de euros (unos 4,689 millones de dólares), con lo que saldría definitivamente del país. Así, la empresa de origen español continuaría su política silenciosa de dejar sus negocios o salir de países en los que no encuentra seguridad jurídica que garantice la rentabilidad para sus inversiones, infirmó este miércoles el diario El Confidencial. De acuerdo con el medio europeo, la eléctrica española ha contratado los servicios de Barclays Bank para vender las quince plantas que le quedan en México, principalmente de energías renovables, después de que en la primavera del pasado año ya traspasara al país gobernado por la extrema izquierda una buena parte de sus activos. Según fuentes que refirieron a El Confidencial, Iberdrola abrió un proceso para desprenderse de los cerca de 2,600 megawatts (MW) de potencia instalada que tiene en producción en México, la segunda mayor economía de Latinoamérica. La eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán ha recibido ya ofertas por sus seis parques eólicos, los tres fotovoltaicos y las seis centrales de cogeneración y de ciclo combinado que tiene en doce de los estados del país. En concreto, en Coahuila, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas, Puebla y Guanajuato, Sonora y San Luis Potosí, entre otros. Las propuestas recibidas por Barclays, con la ayuda de Baker McKenzie y la dirección de David Mesonero, director de Desarrollo Corporativo, rondan, según estas fuentes, los 4,000 millones de euros, ya que la compañía, que también dispone de una comercializadora en México, genera un beneficio de explotación o EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de más de 400 millones, refirió el medio también español. Varios fondos de infraestructuras estadounidenses se han interesado por estos activos, que son los que Iberdrola mantuvo cuando en febrero de este año firmó oficialmente la venta del 55 por ciento de sus negocios en el país latinoamericano al gobierno local. El acuerdo de esa transacción, que ascendió a 5,800 millones de euros, se sustanció en plena Semana Santa de 2023 tras una guerra de declaraciones entre Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República en aquel momento, e Ignacio Sánchez Galán. Una batalla dialéctica con amenazas de nacionalización que finalmente se solucionó con un vídeo en el que el presidente de la multinacional española, acompañado de David Mesonero, su yerno y responsable de las operaciones corporativas, se estrechaban la mano con AMLO, como se le conoce coloquialmente, uno de los líderes de la izquierda más radical de Latinoamérica, recordó el medio español. La transacción, que incluía el traspaso de 13 centrales de generación —mayormente, ciclos combinados de gas— con una capacidad instalada de 8,539 MW, se cerró en febrero del pasado año una vez conseguidas todas las autorizaciones locales. La firma permitió a Iberdrola apuntarse unas plusvalías de algo más de 1,000 millones. Populismo de Sheinbaum es más duro El Confidencial también mencionó que aunque Iberdrola se comprometió oficialmente a seguir en México, Galán ha optado por salir definitivamente del país y vender el 45 por ciento del negocio que operaba, especialmente por las dudas sobre la seguridad jurídica en el país, gobernado por Claudia Sheinbaum Pardo, y en la región. Sheinbaum, que se convirtió en la primera mujer en la historia en presidir México desde octubre de 2024, ha apostado por el desarrollo de las renovables, con un plan de inversiones de más de 13,000 millones, pero su línea populista es incluso más dura que la de AMLO, con quien Iberdrola tuvo sus desencuentros. Especialmente, cuando la Comisión Reguladora de Energía de México (CRE) aprobó en 2022 una sanción económica de 9,145 millones de pesos (unos 435 millones de euros) a Iberdrola Energía Monterrey (IEM), filial de la eléctrica española, por la venta de electricidad producida bajo el esquema de autoabastecimiento. La sanción se refiere a la venta de energía generada en la central de Pesquería, Nuevo León, a más de 400 empresas, entre las que se encuentran Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma o Cemex. “Se concluye que la conducta de la permisionaria fue de carácter grave, ya que, a sabiendas de que tiene la obligación de no vender, revender o enajenar por ningún título, directa o indirectamente, capacidad o energía eléctrica, salvo los casos autorizados por la ley, inobservó la norma llevando a cabo la conducta prohibida por la misma”, señaló la resolución. Ese conflicto Galán cerró cuando se dio el abrazo con AMLO. El mercado aplaudió la primera desinversión en México, hasta el punto de que Iberdrola ha encadenado máximos históricos en bolsa, hasta rondar los 16 euros por acción. Pedro Azagra, el nuevo consejero delegado del grupo energético vasco desde el pasado mes de junio, confía en que esta desinversión también sea bienvenida por los analistas, ya que permitirá mejorar la solvencia financiera al rebajar la deuda y garantizar el pago creciente del dividendo. La compañía presenta hoy los resultados del primer semestre y en septiembre la actualización de su plan estratégico 2024-2026, cuyos objetivos se dan ya por superados. Nota tomada de: Energía a Debate

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Sheinbaum pone en marcha los primeros 15 polos del bienestar

El gobierno de México anunció la mañana de este jueves la puesta en marcha de los primeros 15 “Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar”, orientados a detonar inversión, generar empleos, ordenar el crecimiento urbano y promover un modelo industrial con enfoque ambiental. Acompañado por 14 gobernadores y gobernadoras del país (Veracruz, Tamaulipas, Tlaxcala, Sonora, Quintana Roo, Estados de México, Sinaloa, Guanajuato, Puebla, Chihuahua, Michoacán, Campeche, Hidalgo y Durango), la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que estos polos combinarán zonas industriales con infraestructura habitacional, educativa y de salud para garantizar un crecimiento integral y sostenible. “Queremos dejar atrás el desarrollo desordenado, en el que las fuentes de empleo están lejos de donde vive la gente”, afirmó. La primera mandataria subrayó que el objetivo es atraer empresas de manufactura y servicios, pero respetando condiciones ambientales, de energía y de infraestructura. “Los polos de bienestar tienen el objetivo de cumplir con las condiciones ambientales, de recursos naturales, de energía, de infraestructura que hay en los distintos lugares del país”, dijo. “Lo que hoy vamos a hacer es firmar los convenios de coordinación para que los Gobiernos de los Estados puedan iniciar todos los procedimientos que van a llevar a la licitación de quién va a operar cada uno de esos parques y, de hecho, iniciar los trabajos ya en agosto para la instalación de empresas”, precisó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante la conferencia de prensa matutina del Ejecutivo federal. El funcionario detalló que estos polos contarán con incentivos fiscales “sin precedentes” para atraer inversión nacional y extranjera. Entre los estímulos destaca la deducción inmediata del 100% en la inversión de activos fijos nuevos, así como una deducción adicional del 25% en programas de capacitación y otra deducción del 25% para actividades de investigación e innovación. “Se trata de concentrar el esfuerzo para proveer infraestructura, servicios, dar una serie de facilidades y estímulos fiscales”, indicó el secretario. Además, el gobierno federal respaldará a las empresas para agilizar los trámites y autorizaciones necesarias. Sectores estratégicos El titular de la Secretaría de Economía mencionó que los sectores prioritarios para estos polos son: agroindustria, aeroespacial, automotriz, bienes de consumo, farmacéutico y dispositivos médicos, electrónica y semiconductores, energía, química y petroquímica, textil, calzado y economía circular. Además, Ebrard Casaubón mencionó que los primeros proyectos estarán distribuidos en las siguientes ubicaciones: Campeche, Chihuahua (Ciudad Juárez), Durango, Estado de México (Nezahualcóyotl), Guanajuato (Celaya), Hidalgo (economía circular e IFA), Michoacán (Morelia), Puebla (Ciudad Modelo), Quintana Roo (Chetumal), Sinaloa (Topolobampo), Tamaulipas (Altamira), Tlaxcala (Huamantla), Veracruz (Tuxpan) y Sonora (Hermosillo). Nota tomada de: El Economista

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