González Iñárritu defiende la experiencia real del cine frente a la inteligencia artificial

Estrenando casa. Alejandro González Iñárritu conversa con El Economista en El Colegio Nacional, del cual ahora forma parte.foto ee: eric lugo En conversación con el primer cineasta de El Colegio Nacional, el realizador, dueño de cinco premios Oscar, recuerda reflexiona sobre una industria amenazada por el abaratamiento tecnológico, el encuadre vertical y la fragilidad de la exhibición del cine mexicano Alumbraba la luz del tardío 2014. La nieve apenas comenzaba a disolverse sobre los bosques canadienses cuando Alejandro González Iñárritu y el fotógrafo Emmanuel “Chivo” Lubezki decidieron filmar “The Revenant” (2015) casi exclusivamente con luz natural. El rodaje dependía de unos cuantos minutos diarios de penumbra y claridad extrema. Tanto Iñárritu como Lubezki han relatado que se organizaron jornadas enteras alrededor de unos instantes diarios en los que la posición del sol y el reflejo de la nieve se posaban sobre el rostro del cazador Hugh Glass interpretado por Leonardo DiCaprio. Aquella obsesión por capturar una luz real, tan frágil, cambiante e irrepetible como es, le dio a la película su atmósfera espectral y terminó por confirmarse como una de las señas más reconocibles del cine de Iñárritu. Pero esa cualidad, la de aprender a esperar y observar los caprichos de la luz, señala Iñárritu, hoy se ve amenazada por intereses económicos y la incursión de nuevas tecnologías. Así lo argumentó el realizador durante su discurso de ingreso a El Colegio Nacional la noche del martes, cuando se convirtió en el primer cineasta en integrarse a la institución, y así lo reitera en conversación posterior con El Economista, en las instalaciones de su nueva casa intelectual en el Centro Histórico de esta ciudad, el cual retrató profundamente, tan caótico y lleno de capas de tiempo, en su más reciente película, “Bardo: Falsa crónica de unas cuantas verdades” (2022). En defensa de la luz natural Su voz reverbera por primera vez entre los libros de la Biblioteca y el Fondo Reservado de El Colegio Nacional. El cineasta abunda sobre una preocupación central vertida en su discurso la noche anterior: el riesgo de que la inteligencia artificial vacíe las imágenes cinematográficas de la experiencia humana. Para el director “puede existir una película sin actores, música ni guion, pero sigue necesitando de la luz para existir”. La inteligencia artificial, advierte, “interpreta la luz artificialmente” y puede “cegarnos” al reemplazar la experiencia directa de la realidad por simulaciones cada vez más convincentes. Su preocupación no es únicamente técnica, sino ética cuando señala que detrás de las imágenes generadas por algoritmos ya no existe necesariamente una experiencia humana que las sostenga. El también director de “Amores Perros” (2000) y “Babel” (2006) considera que los grandes estudios consideran imponer nuevas reglas de producción basadas en el abaratamiento de costos mediante pantallas verdes y herramientas digitales. Cintas como la misma “The Revenant”, filmada en condiciones extremas en exteriores, serán cada vez más difíciles de realizar bajo esa lógica corporativa. Dice que la discusión no es únicamente tecnológica, sino profundamente humana: lo que ocurre con el cine cuando la experiencia, la mirada y hasta la luz pueden ser sustituidas por algoritmos. El encuadre vertical y otras infamias El encuadre de una cámara ha sido el cerrojo por el que mira un cineasta. Pero ahora cualquier persona armada con un teléfono celular también puede elegir qué observar y qué descartar de la realidad. Es otro de los temas que le inquietan a Iñárritu. “Estamos consumiendo realidad enmarcada”, dice al respecto. “Nunca antes en el pensamiento humano ese encuadre (el vertical de un celular) nos había convencido de que sólo lo que hay dentro es real y lo demás no existe”. Para Iñárritu, la amenaza no radica únicamente en la existencia de nuevas herramientas, sino en el modelo económico detrás de ellas. Desde esta perspectiva también insiste en que la industria audiovisual se encuentra subordinada a la lógica corporativa del abaratamiento y la rentabilidad. “Una película como ‘The Revenant’, hacerla en las montañas rocallosas con los caballos, va a ser muy difícil”, asegura. “Empezarán a haber reglas que digan: ‘No, esto lo vas a tener que hacer en un green screen’”. El cineasta insiste en que la discusión no debería reducirse a una oposición simplista entre tecnología y tradición. El verdadero riesgo, dice, es la pérdida de la experiencia humana detrás de las obras. El problema de la exhibición Además de la transformación tecnológica, Iñárritu aborda otro problema estructural: la exhibición del cine mexicano. Aunque reconoce que en el país existe producción constante, con cifras récord, sostiene que las películas nacionales carecen de mecanismos sólidos de distribución y permanencia en las salas. “El cine mexicano no se ve porque no hay quien proteja la exhibición, distribución y promoción”, afirma. El realizador también critica la idea de considerar a la cultura como un lujo secundario frente a otras prioridades sociales. “No solamente vivimos de frijoles y arroz”, dice. “Hay que cuidar lo de afuera, pero también lo de adentro”. Iñárritu vuelve una y otra vez a la misma idea: el cine es y debe seguir siendo una experiencia humana irrepetible, ligada a la observación del mundo físico y emocional. En medio de una industria cada vez más dominada por algoritmos, plataformas y automatización, el director defiende una idea mucho más elemental: mirar. Para Iñárritu, antes que efectos visuales o herramientas digitales, el séptimo arte sigue dependiendo de alguien capaz de detenerse frente a la luz y sentirse empoderado, con la serenidad suficiente para sentarse a observar. Alejandro González Iñárritu Filmografía El cine mexicano no se ve porque no hay quien proteja la exhibición, distribución y promoción”. Alejandro González Iñárritu, cineasta Nota tomada de: El Economista

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Asesinato de Rob Reiner y su esposa sacude a Hollywood y a la escena política de EU

Rob Reiner, acompañado de su esposa, Michele Reiner, y sus tres hijos en la Gala del Premio Chaplin del Film Society of Lincoln Center en 2014, en Nueva York, y un seguidor del cineasta en el paso de la fama de Hollywood, en Los Ángeles, California. Foto Afp El doble asesinato del director Rob Reiner y su esposa Michele Singer Reiner en su casa de Los Ángeles sacudió ayer a Hollywood y a la escena política de Estados Unidos. Rob Reiner, de 78 años, era un director querido en la industria del cine, con éxitos como la parodia rockera This is Spinal Tap, la aclamada comedia romántica Cuando Harry encontró a Sally, el drama judicial Cuestión de honor, y el clásico adolescente Cuenta conmigo. Michele Singer Reiner era una fotógrafa que colaboró con su esposo en su cinta de terror Miseria (1990). La policía recibió una llamada para acudir a la casa de los Reiner en Brentwood, un lujoso vecindario de Los Ángeles, el domingo por la tarde alrededor de las 15 horas. Informaciones preliminares apuntaban a que la llamada vino del interior de la residencia. Los cuerpos de Rob y Michele Reiner fueron encontrados sin vida en la casa. Medios locales informaron que parecían haber sido acuchillados y algunos portales detallaron que los habían degollado. Los detectives no encontraron inicialmente señales de una entrada forzada. TMZ, un medio dedicado al entretenimiento, dijo que la hija de los Reiner encontró los cuerpos y le dijo a la policía que un miembro de la familia los había matado. Nick Reiner, hijo de la pareja de 32 años, fue detenido horas después de que los cuerpos del realizador y su esposa fueran encontrados el domingo en su residencia en el exclusivo barrio de Brentwood. El hijo del reconocido cineasta de Hollywood Rob Reiner fue arrestado y procesado ayer bajo sospecha de haber asesinado a su padre y a su madre en su casa en Los Ángeles. Nick Reiner fue interrogado por las autoridades la noche del domingo en Los Ángeles y puesto bajo custodia la mañana de ayer bajo sospecha del homicidio doble, con una fianza de 4 millones de dólares. TMZ informó que Rob y Michele fueron con Nick a una fiesta de Navidad del comediante Conan O’Brien la noche del sábado, en la cual invitados dijeron haber visto a padre e hijo tener “una fuerte discusión”. Fuentes policiales detallaron a medios estadunidenses que la pareja fue acuchillada, mientras el portal TMZ afirmó que fue degollada. Nick Reiner ha enfrentado problemas de adicción. Pasó parte de su adolescencia entrando y saliendo de instituciones de rehabilitación y llegó a vivir en la calle. En 2015, cuando aparentemente se recuperaba, colaboró junto a su padre en Being Charlie, una cinta semiautobiográfica sobre una actriz exitosa y un político en ciernes cuyo hijo es adicto a las drogas. Respecto a ser padre de un hijo con problemas de adicción, Rob Reiner declaró, según Los Angeles Times, “ha sido muy difícil vivir esto por primera vez, con estos dolorosos altos y bajos. Hacer la película removió todo de nuevo”. Reacción política Como activista en favor de los demócratas y causas afines, Rob Reiner hizo campaña por el matrimonio entre personas del mismo sexo y por temas relacionados al desarrollo infantil, además de apoyar abiertamente causas asociadas con la izquierda y advertir que el presidente Donald Trump avanzaba hacia una deriva autoritaria. También ayudó a recaudar fondos para candidatos presidenciales demócratas, incluida Hillary Clinton. Su repentina muerte provocó reacciones de una serie de figuras del Partido Demócrata, como los ex presidentes Barack Obama y Joe Biden, así como del gobernador Gavin Newsom. Pero en medio de la lluvia de homenajes, el presidente republicano Donald Trump arremetió contra el director en su red Truth Social. Trump dijo que los Reiner “supuestamente” murieron producto de la rabia que habrían causado en su entorno por sufrir lo que él y sus seguidores llaman de “Síndrome de obsesión con Trump”, terminología que usan para afirmar que sus opositores demuestran una hostilidad comparable a una enfermedad mental. En medio de los mensajes de pésame por la tragedia, Trump afirmó el lunes que las muertes de Reiner y su mujer fueron resultado de la “furibunda obsesión” del célebre cineasta contra su gobierno. “Era conocido por enloquecer a la gente con su furibunda obsesión con el presidente Donald J. Trump, con su evidente paranoia alcanzando nuevos niveles”, agregó el republicano. Sus comentarios fueron rechazados por varias figuras del mundo político, incluso en filas republicanas, como los congresistas Marjorie Taylor Greene y Thomas Massie, quien dijo que el mensaje era inapropiado. “Esta es una tragedia familiar, no se trata de política ni de enemigos políticos”, señaló en la red social X la congresista republicana Marjorie Taylor Greene, ex aliada de Trump convertida en crítica del mandatario. Los demócratas también reaccionaron con indignación. David Axelrod, ex estratega principal del presidente Barack Obama, tildó de “perversa” la publicación de Trump. Duelo en Hollywood Políticos demócratas y figuras de Hollywood expresaron su pesar por la tragedia. El mexicano Guillermo del Toro expresó en la red social X: “Rob Reiner era una persona auténtica y buena, y un director extraordinario. Era vital y honesto, y él y Michele eran pilares de su comunidad, comprometidos con su arte y el bienestar de todos los que los rodeaban. Una pérdida devastadora”. “Detrás de todas las historias que (Reiner) produjo, había una profunda creencia en la bondad de las personas”, destacó Obama en la misma red social, al expresar su consternación y la de su esposa Michelle. El ex presidente Joe Biden, así como la ex vicepresidenta Kamala Harris, también enviaron sus condolencias por la muerte de la pareja. El actor John Cusack dijo no tener palabras para comentar lo ocurrido mientras el maestro del horror, Stephen King, cuya novela El cuerpo fue el punto de partida para la cinta de Reiner Cuenta conmigo (1986), lo llamó “amigo maravilloso”. Hijo del legendario comediante Carl Reiner, Rob Reiner saltó a la fama como actor en la serie de Tv de los años 70 All…

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