Bombardeos rusos contra la ciudad de Kiev dejan seis muertos

Daños en la embajada de Azerbaiyán en Ucrania tras un ataque aéreo ruso, en Kiev, el 14 de noviembre de 2025, en el contexto de la invasión rusa de Ucrania. Foto Afp Rusia mató a seis civiles durante bombardeos en zonas residenciales de Kiev este viernes afirmo Ucrania, cuyo presidente denunció un ataque «abominable» contra civiles. Horas después de estos ataques, las autoridades ucranianas reportaron que un dron ruso impactó en un mercado en el sur del país, causando la muerte de dos personas. El bombardeo sobre Kiev fue uno de los más intensos desde que Rusia lanzó una ofensiva a gran escala contra Ucrania en 2022, con daños registrados en gran parte de los distritos de la capital. El ataque también alcanzó la embajada de Azerbaiyán, según Bakú, que aseguró que un misil tipo Iskander destruyó parte de sus instalaciones, por lo que convocó al embajador de Moscú. En el este de la capital, periodistas de AFP vieron edificios residenciales con fachadas calcinadas y ventanas destruidas, y a equipos de rescate buscando sobrevivientes entre los escombros. «Las puertas volaron, había llamas por todas partes, el fuego se propagaba, los vecinos gritaban», contó Maria Kalchenko frente a uno de los edificios golpeados. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció un ataque «calculado con el objetivo de causar el mayor daño posible a la población y a las infraestructuras civiles». Los bombardeos dejaron además unos 30 heridos y daños en un hospital, tiendas y oficinas, indicaron las autoridades. «Desprecio por la humanidad» Rusia ha intensificado los ataques contra Kiev en los últimos meses, y apunta especialmente a instalaciones energéticas, sistemas ferroviarios y zonas residenciales. Alemania afirmó que estos nuevos ataques demuestran el «desprecio por la humanidad» del presidente ruso Vladimir Putin. Durante la noche, periodistas de AFP vieron balas trazadoras utilizadas contra drones y varios sistemas antimisiles desplegados. La fuerza aérea ucraniana informó que derribó 405 de los 430 drones y 14 de los 19 misiles lanzados por Rusia. Un alto funcionario ucraniano destacó la eficacia de las defensas, que según dijo evitaron que se registraran aún más daños. No obstante, advirtió sobre el creciente uso de misiles balísticos por parte de Moscú, difíciles de interceptar por su velocidad y trayectoria. El Ministerio de Defensa ruso afirmó en un comunicado que sus fuerzas llevaron a cabo un «ataque masivo» con drones y misiles hipersónicos contra objetivos militares y energéticos en Ucrania. Además de los ataques por aire, las fuerzas rusas llevan meses avanzando por tierra en el este de Ucrania, tratando de tomar el control de las regiones de Donetsk y Lugansk. Presión de occidente Los ministros de Exteriores del G7, reunidos esta semana en Canadá, instaron a un alto el fuego inmediato en Ucrania y reafirmaron su «apoyo inquebrantable» a la integridad territorial del país. Putin exige que Ucrania ceda más territorios en el este como condición para poner fin a la guerra. Kiev reconoció que cientos de soldados rusos entraron en la ciudad oriental de Pokrovsk, que podría estar a punto de caer en manos del ejército ruso. Por su parte, Ucrania ha intensificado los ataques contra las infraestructuras rusas y ha intentado atacar más allá del frente. El presidente Zelenski afirmó que se utilizaron misiles de largo alcance Neptuno contra objetivos en territorio ruso durante la noche. Rusia reportó que restos de un dron ucraniano impactaron el jueves en una planta nuclear, lo que provocó una reducción temporal de su producción. El ministro de Defensa ruso aseguró que durante la noche sus fuerzas derribaron más de 200 drones ucranianos en distintas regiones del país. Además, autoridades rusas informaron de un incendio en una importante refinería de petróleo en el mar Negro y del ataque a una embarcación civil que dejó tres heridos. Nota tomada de: La Jornada

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Israel intensifica ofensiva en Gaza con miras al último gran bastión de Hamas

Soldados israelíes trabajan sobre un tanque cerca de la frontera entre Israel y Gaza, el 18 de agosto de 2025. Foto Ap A golpe de bombardeos y operaciones, el ejército israelí intensificó su ofensiva en la ciudad de Gaza este jueves, con el objetivo de tomar el último gran bastión del movimiento islamista Hamas en el territorio palestino. En la ofensiva está prevista la participación de cinco divisiones y los militares israelíes llamaron este jueves a los hospitales y las ONG que operan en la ciudad de Gaza que se preparen para evacuar hacia el sur del territorio. El ejército israelí anunció que va a movilizar a 60 mil reservistas más, lo que atiza el temor de que se agudice la catastrófica situación humanitaria que sufre Gaza. El nuevo empuje se produce cuando los mediadores -Estados Unidos, Egipto y Qatar- siguen esperando la respuesta formal del gobierno de Benjamin Netanyahu a una propuesta de tregua, que permitiría liberar a los rehenes israelíes, y que fue aceptada por Hamas. «No vamos a esperar. Hemos iniciado las acciones preliminares y, en estos momentos, las tropas del ejército israelí controlan las afueras de la ciudad de Gaza», declararon las fuerzas militares. Desde hace más de una semana, varios barrios de la ciudad de Gaza, el mayor núcleo urbano de la franja ubicado en el norte, sufren bombardeos intensos de la aviación y la artillería. Los bombardeos en la ciudad de Gaza prosiguieron este jueves, según varios testigos. Muchos habitantes huyeron hacia el oeste y el sur. «La casa tembló toda la noche. El sonido de las explosiones, la artillería, los aviones de combate, las ambulancias y los gritos de auxilio nos están matando», dijo a Afp uno de ellos, Ahmad al Shanti. Amal Abdel Al, que huyó hace una semana de su casa, relató que los bombardeos no cesan. «Nadie en Gaza ha podido dormir, ni anoche ni en la última semana. La artillería y los bombardeos no cesan», afirmó. «No tienen ningún lugar seguro adonde ir». El gabinete de seguridad presidido por Netanyahu autorizó a inicios de agosto un plan para tomar militarmente esta ciudad y los campos de refugiados adyacentes, así como hacerse con el control de toda la Franja, liberar a los rehenes y desarmar a Hamas. En ese territorio palestino siguen cautivos 49 rehenes, de los cuales 27 están muertos, según el ejército. Son los restantes del grupo de 251 rehenes que tomó Hamas en su ataque sorpresa del 7 de octubre de 2023 en Israel, detonante de la contienda. Desde el inicio de la guerra, Israel mantiene un bloqueo sobre Gaza y controla actualmente 75 por ciento del territorio, donde su operación de represalia ha causado decenas de miles de muertos y un desastre humanitario. El miércoles, el ministro de Defensa, Israel Katz, dio luz verde al asalto de la ciudad de Gaza. Según la prensa israelí, Netanyahu debe reunir este jueves a su gabinete para dar su aprobación final. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), implicado en las operaciones de canje de rehenes por prisioneros palestinos durante las dos treguas anteriores, calificó de «intolerable» la intensificación de las hostilidades. «Significa más muertos, más desplazamientos, más destrucción y más pánico», dijo a Afp su portavoz, Christian Cardon. La agencia humanitaria de la Organización de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos también advirtió que el plan israelí tendrá «un impacto humanitario terrible» sobre la población. «Cientos de familias han sido obligadas a huir, incluidas muchas con niños, personas con discapacidad y ancianos que no tienen ningún lugar seguro adonde ir», declaró la organización. «Sabotearlo» Hamas, que aceptó la vigente propuesta de acuerdo de alto el fuego, estimó que la operación en la ciudad de Gaza demuestra «un desprecio flagrante por los esfuerzos realizados por los mediadores». Netanyahu «demuestra que es el verdadero obstáculo para cualquier acuerdo, que no le importa la vida» de los rehenes israelíes, afirmó en un comunicado el miércoles. La propuesta se basa en un plan anterior del emisario estadunidense Steve Witkoff, que había sido validado por Israel. Este contempla la liberación de diez rehenes vivos y los restos mortales de 18 fallecidos a cambio de un alto el fuego de 60 días y negociaciones para poner fin a la guerra. Los cautivos restantes serían liberados tras una segunda fase de negociaciones, según fuentes de Hamas y la Jihad Islámica. Entre los familiares de los rehenes israelíes, crece la indignación. «Hay un acuerdo sobre la mesa que puede salvar la vida de los rehenes (…) Hamas aceptó, pero la oficina del primer ministro insiste en sabotearlo, lo que condena a muerte a los rehenes que están vivos y al olvido a los muertos», denunció Lishay Miran Lavi, cuyo marido Omri Miran sigue secuestrado. Nota tomada de: La Jornada

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