El vaivén de Zak Starkey en The Who: despedido dos veces seguidas y defendido por su padre, Ringo Starr

Zak Starkey en un concierto de The Who celebrado en 2016 en California.Kevin Mazur El que lleva casi 30 años siendo el batería de la banda británica habla sobre el desconcierto que siente tras su salida forzada del grupo y defiende que no hay motivos para ello, aunque volvería si se lo vuelven pedir ¿Cuántas veces se puede despedir y readmitir a una persona en menos de tres meses? Es lo que se deben estar preguntando los seguidores de The Who, que han visto cómo su batería Zak Starkey (59 años), hijo además del legendario batería de The Beatles, Ringo Starr (84 años), ha entrado en un bucle de despedidas y nuevas bienvenidas por parte del grupo británico. Todo comenzó el pasado 27 de marzo, cuando The Who ofreció un concierto en el Royal Albert Hall de Londres. El cantante, Roger Daltrey (81 años), no quedó satisfecho con el resultado. “Para cantar esa canción necesito oír la tonalidad y no puedo. Solo tengo la batería haciendo ¡bum, bum, bum!”, se le oía quejarse en un vídeo del evento. Daltrey criticó que el batería era “excesivo” y que “sobreactúa” en los directos de la banda, según publicó entonces The Independent. Debía ser verdad, porque dos semanas después de ese concierto se hizo público que habían echado a Starkey de la banda, tras casi 30 años tocando con ellos. “Lo siento, Rog, me salté algunos ritmos”, escribió el batería el 17 de abril en redes sociales después de que el guitarrista, Pete Townshend, le animara a disculparse una vez ya estaba despedido. Dos días más tarde lo volvieron a readmitir. El tira y afloja de Starkey con The Who, en especial con Daltrey —junto a Townshend, los dos únicos miembros fundadores de la banda que siguen en ella—, no ha cesado desde entonces. El guitarrista, que parece haber tomado el papel del amigo neutro que tiende puentes entre bandos enfrentados, también apoyó públicamente a sus dos compañeros. “Roger no hizo nada malo, salvo manipular sus monitores intrauditivos. Zak cometió algunos errores y se ha disculpado”, defendió para justificar los errores en el concierto. Sin embargo, solo un mes después de su readmisión, Starkey fue despedido de nuevo y Townshend declaró que había llegado “la hora de un cambio”. El batería en paro ha dado una entrevista con Rolling Stone esta semana para aclarar lo sucedido, o por lo menos dar su versión. “Hablé con Roger la semana pasada. Me dijo: ‘No saques la batería del almacén, puede que te llamemos’. ¡Qué demonios! ¡Estos tipos están locos! Me han despedido más veces que a Keith Moon [exbatería de The Who, fallecido en 1978] en 10 días”, bromea ahora sobre la banda, que inicia una gira mundial el próximo 20 de julio sin, en principio, contar con él. Por si la polémica no fuera ya suficiente, el hijo de Ringo Starr ha decidido meter también a su padre en el conflicto, asegurando que, tras el segundo despido, no dudó en salir en su defensa. “¿Qué te dijo?”, le pregunta el entrevistador. “Dijo: ‘Nunca me ha gustado cómo ese hombrecillo [en referencia a Daltrey] dirige la banda”, confiesa Starkey. “Estoy muy orgulloso de que me haya defendido”, añade. Zak Starkey y su padre, Ringo Starr, en 1992.ZUMA Press, Inc. / Alamy Stock Photo (Alamy Stock Photo) A pesar de pedir disculpas públicamente por su actuación, tras ver las imágenes del Royal Albert Hall, Starkey no reconoce ahora ningún error. Al menos por su parte. “Daltrey llegó cuatro compases antes. Simplemente se perdió. Le echó la culpa a que la batería estaba demasiado alta y luego se convirtió en un tema muy popular en redes sociales”, defiende él. A sus 81 años, el cantante ya se ha referido en el pasado a su pérdida de audición. De hecho, en un concierto a principios de este año habló irónicamente ante el público sobre “las alegrías de envejecer”. “No solo me estoy quedando sordo, sino que también me estoy quedando ciego”, comentó. Preguntado sobre si creía que su despido se debía a razones económicas, Starkey aprovecha para resaltar la tacañería de Daltrey. “Una vez le pregunté a John Entwistle [el bajista de The Who, fallecido en 2002 a los 57 años] si Roger aún tenía el dinero de la última gira de The Who. Me respondió: ‘Todavía tiene el dinero de la primera”, cuenta. De momento, parece que el batería que lo reemplazará en la próxima gira es Scott Devours, que ya ha trabajado con Daltrey en el pasado. Aun así, por si acaso, Starkey confirma que por supuesto que volvería a la banda si se lo piden: “¡Claro que sí! Le dije a Pete: ‘30 años. En esos 30 años has puesto el listón altísimo. ¿Qué coño hago ahora?”. Nota tomada de: El País

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The Who rectifica y readmite a Zak Starkey en la banda

Pete Townshend, abrazado a Zak Starkey.Twitter The Who En un comunicado, en la que el batería aparece junto a Pete Townshend, la banda dice que ha habido “problemas de comunicación, personales y privados, con los que ha habido que lidiar” “Come on, tell me, who are you, you, you?”. La expulsión de Zak Starkey, el hijo de Ringo Starr, de The Who ha durado días. O incluso podría no haberse dado, según se interprete el comunicado de la banda en X (antes Twitter), en el que anuncia que Starkey vuelve (o sigue) en The Who, el grupo en al que se incorporó en 1996. El texto lleva la firma de Pete Townshend, el guitarrista del grupo y uno de sus fundadores sobrevivientes, lo cual es sintomático. Según trascendió cuando Starkey fue despedido, su desencuentro era con Roger Daltrey, la otra mitad de The Who, que le acusaba de ser “excesivo” en sus actuaciones. En cualquier caso, el “exceso” ha sido motivo de conflicto. En el mensaje en redes, Townshed afirma que “Roger [Daltrey] y yo le hemos pedido a Zak que ajuste su estilo de batería para adaptarse a nuestra formación sin orquesta, y él ha aceptado de buen grado”. Operaciones, retorno e improvisación Townshend revela además que no llegó preparado a los conciertos en el Royal Albert Hall donde surgió el conflicto. Cuatro semanas antes se había sometido a una cirugía de reemplazo de rodilla, y el tiempo no fue “suficiente” para recuperarse.”¿Por qué pensé alguna vez que podría seguir cayendo de rodillas? ¡Error!”, comentó, jocoso. Hasta hace años, uno de los gestos que definía a Townshend del escenario era saltar y caer de rodillas sobre las tablas. La poca preparación de los conciertos llevó a problemas de sonido y de retorno, explica el comunicado, en particular para un Daltrey que escuchaba la batería por encima del resto de los instrumentos. Pero el problema ya es parte del pasado: “Somos una familia, esto explotó muy rápido y recibió demasiado oxígeno. Ya está. Ahora seguimos adelante con optimismo y fuego en el alma”. Nota tomada de: La Vanguardia

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